Decálogo: a falta de sueldo (o cuando el seguro no cubre terapia)

Decálogo: a falta de sueldo (o cuando el seguro no cubre terapia)

La primera regla del Club de la Pelea con la Vida Diaria es que es prudente ir a terapia con un profesional de la psicología. Pero no todos podemos costear este aspecto de la salud y a veces uno tiene que hacerse mañas para crear los espacios que necesitamos para  procesar los que nos pasa en el día a día.

A continuación un decálogo de técnicas no aprobadas por ninguna institución médica oficial para removerse las energías cuando todas las pepas del jugo de maracuyá se asentaron en los pies:

 

  1. Salir a correr. Correr. Hacer ejercicio. Así todas las personas en el gimnasio sean modelos profesionales de Instagram.

2. Hacer mercado o hacer alguna comida compleja. Triste, haz empanadas; no encuentras trabajo, haz raviolis; crees que nunca vas a encontrar una pareja romántica, arepa de huevo; el peso del saber que nada importa porque el tiempo y espacio es infinito pero a las responsabilidades no les importa la física cuántica: dulce de durazno.

3. Escucha trap. Escucha el trap más pesado y sucio que encuentres porque si Puerto Rico puede salir adelante después de todo lo que ha pasado, tú también.

4. Llora en público. En el bus, camino al parque. Pon a otras personas tan incómodas que se te olvida cuál era tu pedo para empezar.

5. Deja de salir con las amigas  racistas y extranjeras que se toman media cerveza y empiezan a coquetearte porque eres tan exótica y diferente a las demás.

6. Tómate una botella entera de vino rojo mientras lloras y ves Magic Mike XXL en tu casa. Y cuando llegue tu mejor amiga, pásale una botella y llora con ella mientras te cuenta sobre el último desgraciado que le terminó 11 horas después de comérsela.7. Toma duchas en la noche y ten velas prendidas en tu cuarto para vestirse. Úntate aceites de rosas y naranja.

8. Cuelga fotitos de gatos y flores en tu puesto de trabajo y escribe en la parte de atrás citas de Kendrick lamar y Cardi B.

9. Lee a Joan Didion y James Baldwin.

10. Hazle aseo profundo a tu casa, y pregúntate si por eso es que tus mamás y abuelas se enfrascaban tanto en la limpieza.

 

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