Coterie x St. Dom: lo colombiano está  de moda

Coterie x St. Dom: lo colombiano está de moda

 

Desde el 2014, Maya Memovic y Alex Srour, se han dedicado a curar marcas locales que ofrecen en sus dos tiendas multimarca: St. Dom Cartagena y Bogotá. Su experiencia estableciendo una vitrina para la distribución de diseñadoras como las fundadoras de Gal vs Buck, Adriana Castro o Paula Mendoza no podía más que evolucionar hacia una vocación internacional.

Es aquí donde una alianza con el productor de experiencias de moda femenina Cotierie entra en escena. Con 32 versiones bajo su cinturón, Cotierie se dedica a encontrar alrededor del mundo y mostrar accesorios, vestuario y marroquinería para mujeres. Cuando le preguntamos a Danielle Licata, VP de Cotierie, qué buscan a la hora de fichar propuestas para esta plataforma, hizo énfasis en la capacidad de negocio y respuesta productiva. Algo relevante si consideramos que la moda es tanto arte como comercio y, más aún, si pensamos que gran parte de la industria en Colombia sigue sufriendo por la informalidad que caracteriza a algunas partes de la cadena. No basta con tener piezas que establezcan conversación, si el modelo de negocio no es funcional. Esto es algo que los tres representantes de Cotierie que visitaron Colombia tienen muy claro.

¿Cómo llegó esta plataforma a nuestro país? De la manera como se forjan muchas de las alianzas, por un encuentro fortuito entre dos mujeres. Maya Memovic y Danielle Licata se conocieron en sus anteriores vidas, trabajado en Stella McCartney. Un encuentro que, años después, está dando frutos en términos de retail. El resultado es la posibilidad de establecer puentes para que diseñadores colombianos lleguen a otras plataformas. Como ya lo hicieron en el Pre-Cotierie en el que participó St. Dom este año.

Pero la alianza de Cotierie no pretende quedarse en el cóctel con St. Dom. La idea de esta empresa es establecer nexos con nuestro gobierno para poder exportar el diseño colombiano, tan apetecido actualmente. Al hablar con Danielle sobre qué tipo de propuestas estaban buscando, tocó el tema del eveningwear y aretes de ocasión. “Nosotros no tenemos nada parecido en Estados Unidos, acá ustedes se ponen aretes increíbles de statement, todo el tiempo” dijo. Respecto a marcas específicas, Carlo Carrizosa y Lobo Rosa, fueron dos que mencionó, al preguntarle en cuales veían potencial para Cotierie.

Sin embargo, esta alianza es tanto estética como económica, como lo atestigua que una entidad bancaria como Bancolombia vaya a patrocinar parte de la participación de los diseñadores.

Que esta colaboración suceda hoy en día, además, no es baladí. Business of Fashion predijo el año pasado que Asia y América Latina se perfilarían como los nuevos protagonistas del sistema. “La moda mundial ha estado tornando a artistas y arquitectos para crecer en temas desde el diseño hasta el visual merchandising. Un gran número de estos ha venido de Latinoamérica”, dice es reporte de BOF. Esto muestra que lo exótico que caracteriza la visión extranjera de nuestro continente sigue siendo igual de seductor que cuando Colón escribió sus diarios en 1492. Este tampoco escribía las maravillas estéticas del continente solo por placer, lo hacía para demostrarle a la corona española que había fauna y flora para explotar. Es decir, con qué obtener retorno de su inversión.

El interés de Cotierie –y plataformas como Colette o Moda Operandi– por la moda y el consumidor colombiano, dibuja un paralelo con el de Colón. Ya que, este es un mercado cuya riqueza cultural resulta atractiva porque es exotizable, diferente. Y no es solo una cuestión de nuestras marcas de moda independiente, el fenómeno del reggaeton merchandise es otro ejemplo de ello, recordemos a J Balvin con Punto Blanco. De nuevo, la moda es arte pero también comercio. Y en este caso, que ocurra hoy esta  alianza entre Cotierie y St. Dom que podría internacionalizar el diseño de moda colombiano, no es sino la punta del iceberg de corrientes comerciales y estéticas que se vienen cocinando, como en el sancocho, desde hace años.

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