Nos queremos morir un poquito

Nos queremos morir un poquito

Hace un par de años, cuando empecé a utilizar Twitter más frecuentemente porque era útil para mis clases, comencé a notar una corriente de chistes y memes que había en internet. Muchas personas hacían chistes alrededor de la idea de querer morirse.

Hay que aclarar que estas personas y chistes no hablaban desde la perspectiva del suicidio, que requiere de respeto y cuidado profesional. Cuando empecé a ver estos memes, estaba muy confundida, no terminaba de entender de qué querían escapar.

Entre más investigaba entendí que estas piezas responden a los eventos mundiales de los últimos tres y cuatro años. El mundo cada vez se hace más pequeño (gracias a redes sociales es más fácil saber de todo lo bueno y malo que pasa en otras partes), pero al mismo tiempo se hace más grande en el sentido de que somos más conscientes de lo infinitamente complejas que son las problemáticas globales, y es difícil ver cómo uno, un individuo, puede hacer un cambio positivo.

Esta corriente de memes es tan popular que incluso cuentas parodia han tomado la imagen de marcas corporativas para expresar esta desesperanza. La cuenta Nihilist Arby’s –que no tiene ninguna relación oficial con la marca de comida rápida– comparte memes que fusionan de forma muy graciosa el existencialismo del internet con el consumismo.

Uno no quiere, en realidad, morirse. Y es muy cierto que la mayoría de las personas que están haciendo este tipo de comentarios gozan de un nivel de beneficios y privilegios que los eximen de sufrimientos mentales, políticos y sociales más serios. Cuando alguien hace un chiste nihilista en internet, lo que está diciendo es básicamente hay tantas cosas que tengo que hacer y cada una de ellas implica una enorme cantidad de responsabilidades y tareas también, mi contrato no cubre mi salud ni servicio dental y nunca voy a poder escuchar una colaboración entre Cardi B y Nicki Minaj, entonces, hacer una siesta infinitamente larga no suena como la peor idea.

No es coincidencia que esta clase de memes sea abundantes entre los millennials más grandes. La mayoría de nosotros hemos visto que cumplimos una tras otra meta educativa y profesional, pero la idea de una jubilación tranquila está prácticamente fuera de discusión. Un trabajo donde mes a mes no tengamos que presentar una carpeta entera de certificaciones ya se siente como un éxito más allá de cualquier pronóstico.

Los niveles de ansiedad entre las personas jóvenes alrededor del mundo son cada vez más altos, y en un país como Colombia donde el 60% de los trabajos son informales, hemos interiorizado completamente la idea de que el tiempo es dinero. Irse de vacaciones genera ansiedad por el dinero que gastamos o las responsabilidades que estamos dejando de lado; para morirse no hay que pedir días de vacaciones.

Pero entonces, si debemos estar constantemente buscando y complementando nuestros ingresos con trabajos freelanceo emprender proyectos que nos satisfagan profesionalmente incluso si no generan ingresos, tomar un descanso se vuelve un espejismo que perseguimos, equivalente a ver una Coca-Cola en el desierto (un matcha frío, si se quiere).

La poeta y traductora croata, Ana Božičević, en su libro Joy of Missing Out capta a la perfección los matices del lenguaje con el que habitamos el internet y la necesidad de muerte y júbilo que mueve a tantas personas hoy en día. Poetas contemporáneas como Božičević saben que  el internet, para las mujeres en particular, se ha vuelto un espacio donde podemos informarnos y apoyarnos mutuamente. También es un lugar donde expresar la furia que vive dentro de uno a fuego bajito una vez somos conscientes de todas las desigualdades de las que hemos sido víctimas. Escribe en “Nope / Courtney Love”:

 

Diving in a princess dress

Into the

Mosh pit is

Something women do everyday

So get up.

 

I took the last bottle of bubbly and

Walked to the park

I dared some magic to happen

 

But instead

 

I saw people’s feet

And kites and

Was reminded once more I was nuts

Impossible woman

Better marry while I´m still pretty

 

Get on the payroll

Or die.

Cuando se leen sus poemas, en los que acaricia con la punta de los dedos la idea de la muerte, podemos darle una forma específica al agotamiento de la vida moderna. Y una vez que le damos nombre, podemos comenzar a trabajar para mejorar nuestra salud mental, los límites que mantenemos con otras personas y los espacios que queremos permitirnos disfrutar.

Compartir chistes sobre lo refrescante que sería morirse cumple un propósito similar al de reunirse con amigos cercanos a quejarse sobre el trabajo y echar chisme de quiénes le caen mal a uno (sí, tú, el que se tomo mi yogur).

Es una especia de fuga de escape que no nos obliga a tomar decisiones drásticas. Uno no quiere morirse literalmente, lo que buscamos es coquetear con la idea de que todos nuestros esfuerzos y todos nuestros aportes mensuales eventualmente se convertirán en una situación en la que podamos, por un rato, descansar.

 

Ilustración de portada: la maravillosa Cécile Dormeau

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *